¡ Preparémonos para el Cambio!

¡ Preparémonos para el Cambio!

Carl Sagan

La primera gran virtud del hombre fue la duda, y el primer gran defecto la fe.

Albert Einstein

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

domingo

El Camino Rubí: la vuelta a Casa de las mujeres



“Llegar a Una misma, caminar hacia Casa es un viaje heroico como tan bien relata Maureen Murdock. Supone una prioridad en esta sociedad patriarcal y enferma, si se quiere habitar conscientemente este Cuerpo y formar parte activa de la real realidad y no ser una moneda de cambio más del sistema. Para una mujer, regresar al Hogar, es harto complicado (entiendo que también lo es para un hombre que anhela habitarse) pues SU HOGAR (CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU) ha sido, y continúa siendo, difamado, herido, humillado, apartado y condenado por los siglos de los siglos”
Erika Irusta

Pero ¿de qué Casa estoy hablando?Hablo del Cuerpo y Alma de cada mujer, del universo mágico e intenso de cada una de nosotras, que como a la noche más oscura, tememos y huimos de ella desconociendo que es en la calma de la oscuridad donde encontramos la Luz más brillante de cada mujer.
Hoy la luna nueva me acompaña y yo me siento aquí, compartiendo con quien quiera compartirse, el valor de volver al Hogar.El Camino Rubí de las guerreras del Amor que recuerdan quiénes son ellas,quiénes fueron sus ancestras y legan sus semillas a sus hijas. Es este camino en espiral el que nos lleva al centro de nuestro Universo y es allí donde reside nuestra Diosa.
Se trata de una Diosa peculiar porque su tamaño es similar al de una niña pequeña, de hecho se parece mucho a nosotras de pequeñas. Nos contempla con ojos brillantes y sonríe desinhibida. Su cuerpo cambia, al compás de nuestras emociones o ¿es su transformación lo que nos hace vibrar de una u otra manera? No lo sé y no me importa no saberlo porque intuyo que Ella, que soy Yo (Yo que soy Ella), está tan fundida en mi Cuerpo y en mi Ser que no hay principio ni final. En sus ciclos, que son los nuestros, invito a perdernos.
Perdernos de este abrumador caos significa encontrarnos en la intensa realidad.Como diosas que somos hemos de conectar con el poder de regresar, la capacidad de tomar el hilo y deshacer lo tejido para llegar al Origen y mirarnos al espejo. Hacedlo, hermanas. Id ahora al espejo. Miraos bien. Directamente a los ojos. No huyáis. Respirad. Cerrad los ojos frente al espejo. Respirad. Abridlos de nuevo ¿Quién está ahí? ¿Quién brilla al fondo de vuestra pupila? Sentidla. Sentiros. Esa luz cómplice es Ella. Es la antigua conocida: la Madre, la Hija y el Espíritu de Vida.



Llegar a Una misma, caminar hacia Casa es un viaje heroico como tan bien relata Maureen Murdock.Supone una prioridad en esta sociedad patriarcal y enferma, si se quiere habitar conscientemente este Cuerpo y formar parte activa de la real realidad y no ser una moneda de cambio más del sistema. Para una mujer, regresar al Hogar, es harto complicado (entiendo que también lo es para un hombre que anhela habitarse) pues su Hogar (cuerpo, mente y espíritu) ha sido, y continúa siendo, difamado, herido, humillado, apartado y condenado por los siglos de los siglos.

Desde el antiarrugas o wonderbra hasta las cesáreas programadas o implantes mamarios, podemos contar cada día los miles de sistemas inventados por el hombre (en su gran mayoría. Entiendo que se trata de hombres inconscientes, ya que el hombre consciente es un maravilloso compañero), para que la mujer controle su indómito cuerpo. Artefactos que nos hablan de lo imperfectas que somos y de lo necesario que es aplacar cada impulso e instinto femenino.


Por mucho que tratemos de jugar a este juego, sólo encontramos dolor. Muchas dejamos de comer en nuestra adolescencia (algunas durante toda la vida) huyendo de quiénes éramos, porque la que veíamos en el espejo era una mujer fea y perversa, que poco se parecía a las mujeres celestiales de los anuncios. Supusimos que si no éramos así nadie nos querría, que estaríamos condenadas a no ser amadas (el fin de toda mujer). Sin dudapensábamos, inconscientemente, que el gran valor de una mujer residía en su capacidad de aparentar ser otra ¡Estábamos tan pérdidas! Tanto que muchas dejaron y dejan su vida en esta maquiavélica confusión.
¿Cuántas se han dejado consumir de pena? Y aún aceptamos escuchar que ésa es la naturaleza de la mujer: el ser pasivo sin coraje que se abandona a los caprichos del corazón. Hermanas, dejemos de creernos esas patrañas ¿Cuántas mujeres sin coraje conocéis? Porque yo no conozco ni una ¿Y corazones caprichosos? Ninguno. Porque el corazón es más sabio que nuestra mente, lo que ocurre es que es indomable y eso da “miedo”.


Volver a Casa, reconciliándonos con nuestra madre, compartiendo sonrisas cómplices con nuestras hijas y mimando a nuestras hermanas es posible, es real y es Aquí y Ahora. Hemos de poner fin a esta rotura entre alma y cuerpo, que tanto sufrimiento nos sigue trayendo. Pero ¿Cómo? Conectemos con nuestra niña y con nuestra diosa cada día, mirándonos en el espejo.
Abracémonos cada vez que tengamos miedo y pidámonos a nosotras mismas ser el cambio que queremos





Como dice la abuela Margarita, cuando pidáis, pediros a vosotras
 mismas pues vosotras sois la encarnación de la Diosa.
Yo me pido a mi misma, a la Diosa que habita en mi Sagrado Cuerpo, ser Su Instrumento de Luz y tener la humildad y fuerza para acompañar a mis hermanas en la Vuelta a Casa.
Y tú ¿qué te pides, hermana?
Que así sea.

Erika Irusta Rodríguez
Doula, pedagoga, mujer cíclica y peregrina del Camino Rubí





“The law of attraction is this: You don’t attract what you want. You attract what you are.” "Tu no atraes lo que quieres. Tu atraes lo que eres."